
¿Está de acuerdo o en desacuerdo en que las parejas homosexuales puedan adoptar niñas y niños?
¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con el matrimonio entre homosexuales?
¿Cree usted que un niño adoptado por una pareja de homosexuales sería víctima de discriminación por parte de sus compañeros?
Con todo respeto a mis amables lectores: QUÉ MAMADAS.
Tales son las preguntas que el PAN ha planteado es las encuestas dirigidas a la ciudadanía vía las empresas BGC-Ulises Beltrán y Gea-ISA. ¿El objetivo? "Demostrar con argumentos jurídicos, no morales ni religiosos" que la decisión de aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo y la posibilidad de que éstas adopten, fue una imposición por parte de la mayoría perredista en la ALDF.
Vamos a desmenuzar el asunto.
César Nava, líder del PAN, afirma que "lo que está detrás de la consulta que inició este domingo no es un asunto de izquierdas o de derechas ni de moral, sino de protección de los derechos de las niñas y los niños". Miren, qué cosas. Varias cosas resultan curiosas aquí. Esta obsesión por aclarar que NO se trata de un asunto de MORAL o de RELIGION, resulta más que evidente. ¿Será que de verdad lo que está detrás de su encuesta son puras buenas intenciones para con los niños, con la familia como unidad fundamental de cohesión social? ¿No se trata, más bien, de maquillar su triste mentalidad ya no conservadora, sino retrógrada, bajo el mecanismo de argucias legales?
Reitero: llamar al PAN un partido conservador sería otorgarle un beneficio que no merece. Conservar sería dejar las cosas como están, respetar lo que hay. Pero Acción Nacional, a través de su maridaje con la iglesia católica (sí, en minúsculas), ha dejado claro una y otra vez que le importa poco el Estado Laico mexicano. De nada han servido las quejas ante la CONAPRED por los constantes llamamientos al odio por parte del cardenal norberto rivera (otra vez minúsculas) en sus homilías dominicales y fuera de ellas.
Desde los púlpitos, donde en teoría debería predicarse el entendimiento hacia y entre los diferentes (bases fundamentales de la doctrina que Cristo predicó en vida según la Biblia), los representantes de la iglesia católica se dedican a escupir discursos que invitan a la segregación y al odio hacia lo que ellos consideran anormal y aberrante.
Hay puntos flaquísimos en estos argumentos PAN/iglesia que rayan en lo risible:
Si lo que se persigue es la protección de los menores, ¿no deberían ya estar en la cárcel los responsables de todos los casos de pederastia que abundan al interior de la Venerable Iglesia Católica? Si lo que se busca es promover la familia como elemento unificador de la sociedad, ¿por qué negar el derecho a la fundación de una familia los homosexuales que aspiran a esta forma de vida, por qué condenar a estas relaciones a la clandestinidad?
Sobre el asunto de la encuesta específicamente: ¿Cómo es que se pretende condicionar el derecho de las minorías a través de la opinión de las mayorías? Si se hubiera preguntado lo mismo acerca de los derechos de los negros, del derecho al voto de las mujeres y casos parecidos, ¿no se habrían volcado los sectores más reaccionarios de la sociedad para oponerse de manera rotunda?
"Vamos a consultar entre los terratenientes blancos si es que sus esclavos deben abandonar los campos de algodón, aspirar a una vida ciudadana equitativa y asumir los mismos derechos y obligaciones que la gente blanca". No pues sí.
No confundamos la opinión pública y la democracia con ejercicios amañados y con trasfondos sentimentaloides que ofenden a la más modesta inteligencia: "¿Cree usted que un niño adoptado por una pareja de homosexuales sería víctima de discriminación por parte de sus compañeros?" ¿Qué clase de pregunta es esta? Con cuestionamientos como éstos no se comprueba nada.
Más aún, aunque yo mismo considerara una posible respuesta afirmativa, eso no significa que el problema esté en el objeto de discriminación, sino en quien discrimina. A la sombra de este mismo pensamiento, no deberíamos permitir que los niños discapacitados, gordos, de familias uniparentales, de orígenes raciales diversos, en fin, todos los "diferentes" acudieran a las escuelas: pobrecitos, los "normales" los van a discriminar. ¿No sería mucho más sano apelar a una educación más abierta, inclusiva y respetuosa de las diferencias, no sólo en las escuelas sino desde los hogares?
El Partido Accion Nacional, que ahora apela a estos ejercicios democráticos bajo el argumento de que "los resultados permitirán conocer qué es lo que realmente opinan los capitalinos, algo que no quisieron oír tanto Marcelo Ebrard como el PRD y una parte del Revolucionario Institucional" parece olvidar que en julio de 2008 sus miembros descalificaron la consulta popular ciudadana sobre la reforma energética, considerándola "una vacilada". El mecanismo que hace escaso año y medio tachara de "inválido e informal por no estar organizado por una organización electoral" (clic aquí para leer la nota, entre las muchísimas otras que existen en la red y medios impresos) ahora resulta que es argumento suficiente para interponer un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte.
¿Quiénes son los de las vaciladas, quiénes prentenden tomarnos el pelo? Una cosa es que se considere a México como un país desmemoriado, pero hacer estas cosas apenas un año y medio después de tantas descalificaciones a un ejercicio análogo ya es una completa desvergüenza.
Estoy enteramente en pro de estas prácticas democráticas, en conocer las opiniones de la gente al respecto de lo que se legisla en el país, pero no perdamos de vista las diferencias fundamentales entre ambos casos. Los derechos DE NADIE se consultan y mucho menos se negocian. "Vamos a dejar que se casen, pero no pueden adoptar". Ah, caray. Este absurdo sería el equivalente a haberles planteado a las mujeres en 1953, año en que se les otorgó el voto: "Vamos a permitirles votar, pero si renuncian a su derecho a ser votadas para cargos de elección popular". Más aún: podríamos imaginarnos una encuesta donde una de las preguntas fuese: "¿Considera usted que una mujer sería objeto de discriminación por parte de sus colegas al ejercer un cargo público?"
Lo anterior suena tan descabellado como lo es ver hoy por hoy a Mariana Gómez del Campo oponerse tan férreamente a una reforma que es tan decisiva e importante como la que hace 57 años llevara al género femenino a la conquista del derecho al voto. Esta "ingeniosa aliada de sus sepultureros" parece ignorar que Diego Fernández de Cevallos se refiere sin empacho al género femenino como "el viejerío", o que Vicente Fox las llamó "lavadoras de dos patas".
Señores del Partido (Re)Acción Nacional: ¿En verdad están tan interesados en conocer las opiniones ciudadanas, en realidad están dispuestos a escuchar lo que tenemos que decir y llevar nuestras opiniones a las estancias legales y burocráticas correspondientes, para que se haga caso de nuestras demandas? Perfecto. Comiencen entonces a preparar consultas acerca de lo que pensamos sobre el alza a los impuestos, sobre la liquidación de Luz y Fuerza del Centro y el SME; alisten encuestas que permitan conocer el sentir del pueblo acerca de los salarios onerosos que se cobran en los aparatos institucionales, acerca del fuero de los legisladores, de la corrupción e ineptitud que hay a todos los niveles gubernamentales, del derroche infame de recursos que se destina a los partidos en tiempos electorales.
Ojalá se les ocurriera hacer una consulta popular para preguntarle a la gente si es que considera competente el desempeño de Calderón como Presidente, y de surgir un resultado negativo, presionar legalmente como ahora se pretende con el asunto del matrimonio gay para que Calderón abandone la jefatura del Ejecutivo.
El panorama es gris, pero si apelamos al pensamiento inteligente y a exteriorizarlo, si manifestamos enérgicamente que estamos cansados de litros y litros de atole con el dedo, entonces las cosas pueden tomar derroteros menos sombríos. Aún con todos los Esteban Arce y sus facsímiles, siempre habrá otras mentes, otras voces y otras posturas que nos hacen pensar que no todo está tan jodido como pareciera. Los dejo con las palabras de Denise Dresser al respecto de esta controversia sobre el matrimonio.

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